Son las condiciones físicas ambientales de temperatura, humedad y ventilación en las que desarrollamos nuestro trabajo.
El confort térmico depende del calor producido de nuestro cuerpo y el intercambio de temperatura con el medio externo, entre las diferentes variables que determinan el confort térmico destacan la temperatura, la humedad y velocidad del aire, temperatura de paredes y objetos, la actividad física, la clase de vestido. El cuerpo humano trata naturalmente de conservar una temperatura media constante de unos 36- 37°C. Cuando el cuerpo humano se expone a temperaturas inusitadamente altas, se origina una gran transpiración y gran cantidad de sudor se evapora de la piel. En la transpiración sale también cloruro de sodio a través de los poros y queda ahí como residuo de la evaporación. Todo esto es una pérdida directa del sistema y puede alterar el equilibrio normal de los líquidos del organismo. Aunque la sensación de confort-disconfort térmico varía dependiendo de las características personales y de su capacidad de aclimatación, unas malas condiciones termohigrométricas pueden provocar resfriados, deshidratación, golpes de calor y, aumento de la fatiga lo que puede incidir en la aparición de accidentes.
Algunas medidas preventivas para logar el confort térmico son:
Apantallamiento de los focos de calor. Ventilación local para evitar el calentamiento del aire. Hidratación adecuada, vestimenta, cambios organizativos, turnos cortos, rotación de puestos…